domingo, 20 de septiembre de 2015

Historia de Mykonos y sus raíces mitológicas


Historia de Mykonos y sus raíces mitológicas

Poseidón Dios del Mar


¿De Dónde viene el nombre?

Etimológicamente hablando, el nombre Mykonos significa montón de piedras o rocas.  Este hecho se relaciona con una historia de la mitología clásica donde se dice que la isla se formó con los restos petrificados de los Gigantes que fueron vencidos por Hércules.  En otra versión mítica, se dice que fue Poseidón (Dios del Mar), en batalla contra los Gigantes,  quien levanta las rocas que formaron la isla.  


Apolo Dios del Sol
A Mykonos también se la conoce como la isla de la luz, debido a su relación con los descendientes del dios Apolo (Dios del Sol).   La tradición atribuye el nombre a un héroe llamado Mykono, hijo del rey de Delos, Anios, quien a su vez era hijo de Apolo con la ninfa Rhino, descendiente de Dionisios.  Entonces el nombre de la isla se vincula con dioses adorados en la antigua mitología griega y también se relaciona con elementos del ambiente natural como lo son el sol y el mar.


Primeros habitantes


Los primeros habitantes fueron probablemente fenicios, egipcios, y cretas, pero no es sino hasta la llegada de los micénicos y los jonios provenientes de Atenas, alrededor del año 1000 A.C., que se establece una colonia significativa.   Desde entonces, Mykonos sigue el destino común de las islas Cícladas, bajo dominio de Atenas.  

En esa época, Mykonos era la segunda ciudad más importante, después de la ciudad sagrada de Delos.  En Delos se levantaron santuarios, templos y otras edificaciones, para adorar a los dioses griegos, principalmente Dionisos (dios de la vendimia y el vino), Deméter (diosa de la agricultura), Zeus (padre de los dioses y los hombres), Apolo (dios del sol y además del arte, la adivinación, la música, la arquería), Poseidón (dios del mar y todo lo acuático).  

Hoy en día, la isla de Delos cuenta con uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de Grecia, por lo que ha sido declarada Museo Nacional. 

Y cayeron los Griegos...


Después del derrumbe de la cultura griega, las islas pasaron a ser dominio de los romanos y consecuentemente de los bizantinos.  Estos últimos fortificaron la isla para defenderse de las avanzadas árabes desde el siglo VII hasta el siglo XII.  Después de las cruzadas, en el año 1204, con la caída de Constantinopla, la isla fue ocupada por los venecianos.  En el año 1537, la isla es saqueada por el pirata Barbarroja, corsario turco que servía al sultán Suleimán, y se consolida el dominio de los otomanos en el Mediterráneo. 
Expansión del Imperio Otomano

Las islas eran gobernadas por capitanes y gobernadores, bajo el poder central de los Otomanos.  En el año 1615, después de la muerte del último capitán, el mismo pueblo de Mykonos  elige a dos miembros de la comunidad para que gobiernen durante un año.  Así comienza a desarrollarse la comunidad de los mykonios, administrada por comisionados, elegidos anualmente y cuya economía se basaba en producción de algodón y vino.  La isla era refugio de piratas y sus botines eran comercializados por los mykonios, trayendo una ola de prosperidad a la isla.  Entre los años 1633 hasta 1667, debido a la decadencia del imperio Otomano y a la guerra entre Turquia y Venecia, los griegos fueron prácticamente masacrados y las islas quedaron  casi despobladas.   En el siglo XVIII se vuelve a levantar la economía de la isla que pasó a ser un puerto importante en la ruta de los barcos que iban a Esmirna y a Constantinopla.  Los mikonios comienzan a destacarse como grandes marinos, se desarrolla una flota naviera, un astillero, y durante el conflicto anglo-franco, los griegos aprovechan para provisionar de cereales a los puertos bloqueados por el conflicto.  La economía vuelve a tener gran auge entre los años 1750 y 1815, con el desarrollo de la industria naviera, la industria de la lana y algodón, los cereales y granos. 

.... Y se levantan los Griegos...


En la guerra de independencia de Grecia contra el imperio Otomano, en el año 1821, Mykonos toma parte activamente con su flota naviera.  Se destaca una heroína local llamada Mantó Mavroguenis, quien lideriza activamente y pone toda su fortuna para la lucha de independencia.  
Mantó Mavroguenis


Sin embargo para esta época, ya la revolución industrial estaba en su apogeo y los habitantes de Mykonos no se adaptaron favorablemente a los cambios, lo que lleva una fuerte depresión de la economía, y consecuentemente una emigración de los mykonianos a ciudades más grandes con supuestas promesas de mayor prosperidad.  La isla cae en el olvido hasta principios del siglo XX, cuando los turistas que buscaban las reservas arqueológicas, principalmente en la ciudad sagrada de Delos, descubren la belleza de la isla, iniciándose una nueva etapa de prosperidad que transforma la isla de Mykonos en uno de los puntos turísticos más importantes de Grecia y Europa.

Entre pelícanos y dioses

El archifotografiado Petros
Una de las leyendas folklóricas de la isla de Mikonos hace referencia a los pelícanos, que se mueven comúnmente entre los habitantes de la isla y los visitantes.  La historia cuenta de un pelícano llamado Petros que vivió en la isla desde el año 1954 cuando lo trajo un pescador para curarle.  Al sanar, el pescador libera al animal para que migrara con sus compañeros, pero sorprendentemente éste decide no irse y se queda permanentemente entre la gente de la isla.  Petros pasó a ser la mascota oficial de Mykonos, conviviendo con todos durante 30 años.  Su desaparición causó tanta tristeza que se declara luto oficial.  La noticia de la desaparición de Petros sensibiliza a muchos visitantes, al punto que Jackie Kennedy Onassis regala a los mikonios su segunda mascota, Irene.  Mucho más tarde el zoológico de Hamburgo dona otro pelícano, al que llamaron Petros como el primero.  Actualmente los mikonios adoptaron otro pelícano herido al que llamaron Nicolas.   Ya son varios los pelícanos de Mykonos, y los turistas siempre salen al encuentro de estas pintorescas mascotas para retratarse con ellas.
Diosa Tykhe

Recordando la eterna presencia de la mitología en el pueblo griego, quién no entendería que los Petros, Irenes y Nicolas, que se regodean entre los humanos de Mykonos, no son más que representaciones vivas de la diosa Tykhe, quien regía la suerte o la prosperidad de los pueblos;  no sólo en lo material, sino también en el amor.

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